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Introducción sobre la ayuda

En la actualidad, aproximadamente unos seiscientos mil millones de dólares fluyen de los países del Sur a los del Norte cada año. La Asistencia Oficial al Desarrollo cumple un papel importante al tratar de asegurar que más dinero fluya en la dirección contraria. Los gobiernos de los países ricos se han comprometido a aumentar de forma programada la ayuda hasta alcanzar el 0,7% de su Producto Nacional Bruto. También han acordado mejorar la distribución de la ayuda, asegurándose de que llega a los más pobres del mundo. Los gobiernos europeos han sido siempre grandes contribuyentes de ayuda, y proporcionalmente la ayuda aportada por los europeos es cada vez mayor.

Sin embargo, mucha de la ayuda oficial presupuestada simplemente no llega a manos de los pobres; demasiada se canaliza a países con fines geopolíticos, mucha se gasta en servicios de consultoría en el Norte, y aún más, una gran parte se contabiliza como cancelación de la deuda. Asimismo, mucha de la ayuda que llega se ve menguada debido a las exigencias de los donantes. La proliferación de donantes descoordinados constituye a menudo una carga para la burocracia de los países en desarrollo, ya que estos intentan atender a demasiadas misiones, exigencias de información y estrategias a menudo disconformes.

Se han puesto en marcha una serie de iniciativas que tratan de crear las condiciones necesarias para que los gobiernos y los grupos de la sociedad civil del Sur determinen cómo debería utilizarse el dinero de la ayuda. Sin embargo, las agencias extranjeras que tienen el dinero siguen ejerciendo un notable poder sobre los gobiernos nacionales con problemas de liquidez. A pesar de los procesos de ERP (Estrategias para la Reducción de la Pobreza) y del reconocimiento generalizado de los beneficios de la participación y de la transparencia a la hora de definir políticas públicas, aún hay muy poco espacio para el debate público o para hacer objeciones a lo que usualmente los donantes presentan como las “políticas adecuadas” para el desarrollo. Unas condiciones gravosas y poco realistas para la ayuda, diseñadas de forma vertical, siguen forzando a los países en desarrollo a seguir unas indicaciones políticas que a menudo no son las más apropiadas para su situación política y económica.

Las tareas de observación de la ayuda de Eurodad se dividen las siguientes áreas:

1. Hacer presión para lograr una mejora en la asignación de la ayuda bilateral europea.

  • Esto incluye, por una parte, el seguimiento del cumplimiento de los compromisos de los donantes bilaterales europeos relativos al aumento de los flujos reales de ayuda y, por otra parte, hacer presión para lograr un cambio en las reglas de  la contabilización de la ayuda;
  • Hacer presión por una mejora de la eficacia de la ayuda en vistas a garantizar una mejor asignación y una mayor calidad de la ayuda para los países en desarrollo.

2. Eurodad presenta la imposición de condicionalidades en cuanto a las políticas económicas sobre los países del Sur y trabaja para aumentar el espacio político para que los gobiernos el Sur y las organizaciones de la sociedad civil decidan su propio futuro.  

3. Seguimiento continuado sobre en qué medida las estrategias y análisis de reducción de la pobreza están contribuyendo a una toma de decisión más transparente, democrática y en beneficio de los pobres.

4. Seguimiento y contribuciones en los debates sobre la relación entre la ayuda y la gobernabilidad en los países en desarrollo y sobre el papel de los donantes en este área.

5. Análisis de las políticas y prácticas de las Instituciones Financieras Internacionales, particularmente del Banco mundial y del FMI, y llamado para la reforma de sus estructuras de gobierno no representativas.