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Más allá de la crisis: repensando las finanzas hacia la justicia económica
29 June 2009
Resumen de la conferencia internacional organizada por Eurodad y ODG, Junio 2009
120 participantes de 45 países se reunieron en Barcelona del 15 al 17 de junio para nuestra conferencia sobre el financiamiento del desarrollo en una época de crisis. Representantes de movimientos de la sociedad civil, ONGs y comités de expertos de todas las regiones del mundo han discutido sobre el estado de las políticas de financiación y debatido mensajes y tácticas para conseguir cambios.
En la apertura Iolanda Fresnillo, del Observatori del Deute en la Globalizacio y anfitrión de la conferencia, abrió la sesión expresando el deseo de que en la conferencia se debatieran políticas alternativas que los participantes se llevaran de regreso a sus casas para impulsarlas. Miren Etxezarreta, profesora de economía en la Universitat Autonoma de Barcelona expuso que las crisis financieras recurrentes “deberían preocuparnos pero no sorprendernos” ya que el sistema económico actual está basado en capital financiero que está en búsqueda permanente de nuevas y arriesgadas oportunidades de inversión. El sistema de “créditos basados en créditos” ha dado la impresión de un período de enorme prosperidad para muchas personas en los países ricos, pero este sistema estaba basado en “capital ficticio” y ocultaba el hecho de que el poder adquisitivo estaba en realidad disminuyendo para muchas personas. Las reformas “puramente superficiales” del sistema financiero que están siendo llevadas a cabo en Europa como respuesta a la crisis no van a evitar la emergencia de una “crisis mucho peor” en unos años.
Don Marut, director del Foro Internacional del Desarrollo de Indonesia, apuntó que los países con controles estrictos de movimientos de capitales (como China y Vietnam) han sufrido mucho menos que países como Corea del Sur e Indonesia, que han sufrido salidas repentinas de capitales. También indicó que la crisis iba probablemente a “agravar la pobreza” y a privar a las personas de la región de la oportunidad de beneficiar del fruto de su duro trabajo. Expresó con preocupación que los gastos de infraestructura a título de estímulo fiscal no van a proteger a las personas de la pobreza y en este sentido, si la asistencia no ayuda realmente a las poblaciones debería considerarse como pecaminosa. También insistió en la necesidad de explorar caminos para que los países del Sur puedan desacoplarse de los países del Norte.
Felipe Silvestre Baessa, del grupo de Deuda de Mozambique, dijo que desde la perspectiva Africana, la primera pregunta era “¿de qué crisis estamos hablando?”. La crisis financiera viene a añadirse a toda una serie de crisis de pobreza, alimentaria, energética y climática que muchos países africanos están afrontando. Apuntó que muchos países africanos no solo son dependientes de la ayuda exterior, sino que también son dependientes de agencies exteriores para aportar información sobre su situación económica. Hasta el momento, el gobierno de Mozambique ha aportado muy poca información sobre los impactos de la crisis financiera, aunque recientemente ha comenzado a reconocer que algunos impactos son claramente visibles como las pérdidas de empleo en la compañía de aluminio Mozal. El declive de las transferencias de mozambiqueños trabajando en África del Sur y en otros lugares está causando problemas. Baessa hizo un llamado para que su gobierno tome medidas para asegurar que las compañías paguen sus impuestos y que los servicios bancarios se extiendan al 90% de la población que actualmente está privada de ellos, para que la tasa de ahorro pueda incrementarse. Para países dependientes de la ayuda es importante intensificar el trabajo de lo observatorios para monitorear los efectos de la crisis. Por el momento, los países africanos carecen de capacidad para proponer planes de relanzamiento de sus economías.
Graciela Rodríguez, de la Alianza Social Intercontinental, una plataforma latinoamericana de movimientos sociales expresó su preocupación de ver “soluciones fragmentadas ante una crisis sistémica”. Esta fragmentación se ve entre muchas organizaciones de la sociedad civil y movimientos así como entre gobiernos. Entre los problemas que no están siendo suficientemente tratados están la mercantilización de la agricultura, la migración de trabajadores y los impactos específicos en las mujeres. También apuntó que a pesar de todo, “la geopolítica está cambiando”. Pero hay problemas significativos en las respuestas a la crisis, como el hecho de que Brasil esté aportando más dinero al FMI que al Banco del Sur. Las propuestas de la comisión de Stiglitz representan un “buen comienzo” pero la falta de compromiso de la sociedad civil y de gobiernos en torno a la cumbre de las Naciones Unidas sobre la crisis financiera y el desarrollo significa que la acción política real permanece en la Organización Mundial del Comercio, en acuerdos bilaterales de comercio e inversión y en el G20, quien ahora actúa como un G8 ampliado”.
El Segundo día de la conferencia, Alex Wilks de Eurodad introdujo el resto de la conferencia apuntando que el FMI advierte que un tercio de los países de ingresos bajos se enfrenta a serios problemas de deuda en los próximos años como consecuencia de la desaceleración económica y que no hay proceso oficial para tratar este problema. Si la crisis se prolonga durante unos años, lo cual es probable, habrá un interés cada vez mayor en propuestas más ambiciosas tanto para políticas como para instituciones. Los grupos de la sociedad civil pueden jugar aquí un papel aportando tales mensajes, pero necesitan reivindicar este espacio y no dejar que sea ocupado por las fuerzas políticas de la derecha. Hizo un llamado a las ONGs para que salgan de sus burbujas y vinculen más vigorosamente su trabajo internacional con el trabajo local para cambiar las finanzas en sus propias sociedades. Añadió que defender la ayuda y otras políticas de financiamiento del desarrollo con los argumentos clásicos no será eficaz: se necesitan nuevos mensajes. También se necesitan nuevas alianzas, crear puentes entre organizaciones que trabajan sobre la pobreza dentro y fuera de Europa. En Europa, un proceso de redes multi-sectores ya ha comenzado a unir una diversidad de organizaciones trabajando sobre la justicia social, medioambiente, empleo y otras cuestiones y Eurodad y otros grupos seguirán aportando en él con energía.
Vinod Raina, representante de Jubileo Asia de Sur y Pacífico, presentó desde una perspectiva histórica el contexto de la crisis actual. Explicó que la noción de país “desarrollado” y “subdesarrollado” es una construcción histórica reciente. Apuntó que durante el dominio británico el PIB per-cápita de la India no aumentó en absoluto. También invitó a los participantes a “utilizar unos anteojos distintos” para examinar los flujos entre los países. Los flujos materiales – recursos naturales que salen de los países empobrecidos para el beneficio de los países más ricos – son mucho más importantes que los flujos financieros que salen de estos mismos países. En base a la deuda ecológica que suponen dichos flujos, Raina introdujo el concepto de los Países Ricos Altamente Endeudados. En cuanto a las respuestas políticas ante la crisis, Raina las comparó a un doctor que prescribe a un paciente un antidolor para recuperarse de una enfermedad grave. Insistió en la necesidad de actuar en dos caminos: encargarse de la situación presente y elaborar un nuevo camino basado en la regulación y el establecimiento de mecanismos vinculantes sancionados por parlamentarios.
Demba Moussa Dembele, del Foro de las Alternativas de Africa (Senegal), reivindicó el fin del “fundamentalismo de Mercado”. Dijo que los altos cargos de las instituciones como el FMI no han mostrado “la menor duda” a la hora de introducir propuestas y modelos que han resultado ser erróneos. La crisis puede habernos traído el “final de la certeza, de la arrogancia del proyecto neoliberal”. Mirando hacia el futuro, Dembele dijo que “cuando los africanos hablan con una sola voz muchas cosas se hacen posibles”.
Arnaud Zacharie, del Centro nacional de Cooperación al Desarrollo (Bélgica) recorrió el estado de las políticas fiscales y monetarias que calificó de sistema “auto destructivo”. Condenó al G20 por no haber ni siquiera mencionado los desequilibrios internacionales entre los países con superávit y países con enormes déficit como causa intrínseca de la crisis. Apuntó que China y otros países están recibiendo actualmente muy poco rendimiento al invertir sus reservas en bonos del tesoro americanos. También dijo que hasta que no se encuentre una solución al problema la absorción de una proporción cada vez mayor del crecimiento económico por parte de los grandes accionistas, y hasta que no se logre establecer unos mínimos sociales (en base a los principios del trabajo decente) no se habrán encontrado soluciones reales. En cuanto a la cuestión de la lección de la Unión Europea podría aportar a la integración regional en otras partes del mundo Zacharie comentó que ha llevado más de 40 años avanzar hasta el nivel actual de integración en Europa y que la regionalización ha de realizarse paso a paso.
El G20, Las Naciones Unidas y otros foros globales
A lo largo de la conferencia, la cuestión de cómo el G20 emergente debería ser tratado en las estrategias de las organizaciones de la sociedad civil fue debatida acaloradamente. Una sesión fue dedicada a la cuestión de dónde deberían tener lugar las decisiones sobre políticas económicas y financieras a escala mundial. Ningún ponente logró encontrar palabras positivas para las conclusiones de la cumbre del G20 sobre la crisis. Algunos defendieron la necesidad de trabajar de manera táctica con el G20 para ver qué se puede obtener. Don Marut (INFID) habló en nombre de muchos cuando dijo que “la crisis no debería ser resuelta sólo por un grupo de países o un pequeño grupo de elites”, refiriéndose al G20 y al G8. Roberto Bissio, del Instituto Tercer Mundo sugirió que la sociedad civil debería prestar más atención a las reuniones de los llamados países BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que representan el 40% de la población mundial. Bissio y algunos otros se quejaron del hecho que las ONGs condenen las Naciones Unidas como menos importante que el Banco Mundial, el G8, etc. y apuntó que no hemos hecho lo suficiente para que persuadir a nuestros gobiernos para asistir a la cumbre de este mes. Mark Herkenrath de Alliance Sud (Suiza) desafió a los participantes de la conferencia a salir a la calle y encontrar a alguien que esté al corriente de la cumbre de las Naciones Unidas, y dijo que hasta que las organizaciones de la sociedad civil no lleven el mensaje a la gente ordinaria las NU no lograrán ocupar su potencial papel. Al mismo tiempo, muchos reconocieron que las negociaciones de la UN son mucho más transparentes y democráticas que las del G8.
La transformación del Banco Mundial y del FMI
Sobre el Banco Mundial, el FMI y otras instituciones financieras internacionales se expresó una preocupación general ya que su poder está siendo reforzado mediante fondos adicionales, y que los gobiernos del Sur no están dando un apoyo suficiente para construir alternativas como la iniciativa de Chiang Mai o la del Banco del Sur. Los “flujos perversos” que condujeron a la crisis pueden ser seguidos de flujos perversos todavía mayores ya que por ejemplo Brasil está financiando a los países del Este de Europa a través de su financiación al FMI. Los grupos de la sociedad civil seguirán señalando las prácticas de malos préstamos de las instituciones financieras internacionales – que van desde las condicionalidades de política económica a préstamos de clima – y así lograr desapoderar estas instituciones y remplazarlas por otras.
Moratoria sobre la deuda y estímulos fiscales
Los participantes acordaron que la sociedad civil debería mantener sus demandas para la anulación de la deuda y el repudio de todas las deudas reclamadas por el Norte, pero la crisis actual ofrece oportunidades para presionar, de manera táctica, por una moratoria sobre los pagos de deudas. De hecho, a medida que más y más países se enfrentan a crisis de sus balanzas de pagos, y ante la insuficiencia de nuevos recursos disponibles para los gobierno del Sur, está claro que una reducción de los flujos de salida que supone el servicio de la deuda tendrá que ser acordada. Las organizaciones presentes en la conferencia se unieron en la reivindicación de que “debe haber una anulación de las deudas insostenibles e injustas así como debe haber auditorías de todas las deudas para determinar aquellas que han de ser anuladas. En un plazo inmediato debe haber una congelación de todos los pagos de deuda de los países en desarrollo en crisis sin que conlleve un aumento en los intereses”. Al mismo tiempo la comunidad internacional debería instaurar medidas inmediatas para evitar préstamos injustos e inefectivos que conllevarían una nueva ola de malas deudas y debería igualmente iniciar un nuevo mecanismo de arbitraje de deuda que sea independiente de los prestamistas y que forme parte del sistema de las Naciones Unidas y disponible para tanto prestamistas como prestatarios.
Medidas sobre fiscalidd y fuga de capitales
Muchos participantes hicieron llamados para más acciones en favor de nuevas políticas fiscales que incluyan la prevención de la evasión fiscal y evitar que las multinacionales sigan reclamando beneficios y vacaciones fiscales en los países donde invierten. También se acordó la necesidad de reequilibrar los impuestos sobre el capital y el trabajo. Se apuntó, como lo indicaba también el documento introductivo de la conferencia, que algunos gobiernos están siendo más ambiciosos a la hora de tomar este tipo de medidas que antes de la crisis – previamente era imposible para líderes políticos europeos como Nicolas Sarkozy hablar de paraísos fiscales como lo hace hoy día y ahora hay una mayor sed para la regulación de las empresas. La sociedad civil presente en la conferencia seguirá presionando por medidas de transparencia automáticas y multilaterales para acabar con los paraísos fiscales, que incluya sanciones vinculantes. También presionarán para que las compañías informen de sus beneficios y pérdidas de manera desagregada país por país para que se pueda identificar la evasión fiscal. También se coincidió en la necesidad de movilizar recursos nacionales mediante el establecimiento de sistemas fiscales progresivos y rebatiendo las condicionalidades fiscales de las instituciones financieras internacionales.
Eficacia de la ayuda en tiempos de crisis
Varios participantes apuntaron que mientras los niveles de ayuda de algunos países europeos están bajando y los objetivos parecen fuera de alcance, las agencias de crédito a la exportación están recibiendo grandes aumentos de presupuesto. Los participantes de la conferencia rebatieron esto con sus propuestas de financiación responsable, soberana y democrática, propuestas que han sido detalladas en una reunión Sur-Norte la semana anterior a la conferencia de Barcelona. Otras discusiones para hacer la ayuda eficaz se centraron introducir una noción genuina de apropiación democrática – dando a los países receptores el espacio para determinar sus propias políticas aunque reciban cantidades significativas de ayuda- y para reforzar el enfoque estrecho actual de la eficacia de la ayuda que se debate en la OCDE para dar paso a un enfoque más amplio de eficacia del desarrollo que pase de la visión técnica de cómo se despliega la ayuda a la cuestión política de qué debería alcanzar dicha ayuda.