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Carta de financiación responsable Eurodad
05 March 2008
A falta de un régimen internacional de insolvencia y frente al trato incoherente y ad hoc que continuamente se da a la deuda soberana de los países en vías de desarrollo, solicitamos que se produzcan una serie de modificaciones en los contratos de préstamo emitidos a estados soberanos. Estas medidas tienen como objetivo el proporcionar asistencia, justicia y garantías a los países prestatarios y prestamistas, así como la protección de los ciudadanos y el medio ambiente de los países en vías de desarrollo. Esta propuesta se aleja de los planteamientos específicos de instituciones y sectores a la hora de abordar las preocupaciones con respecto al “endeudamiento responsable” y a “la resolución justa de las crisis de endeudamiento” y propone unos estándares legales internacionalmente reconocidos para la financiación responsable.
La Carta de Eurodad sobre Financiación Responsable enumera los componentes esenciales de un préstamo responsable. Estos componentes se han establecido para garantizar unos términos y condiciones justos de los préstamos, la transparencia del proceso de adquisición del préstamo, el respeto de los derechos humanos y del medio ambiente en los países receptores y una solución eficaz y justa de cualquier disputa o conflicto en los pagos. Muchas de las provisiones que aparecen en la Carta de Eurodad se han extraído de tratados y convenciones internacionales suscritos por los países prestamistas y prestatarios.
El tema del “endeudamiento responsable”, tanto por parte de los acreedores oficiales como de los privados, ha ido ganando importancia rápidamente en los discursos internacionales sobre deuda y ayuda. El principal motor de este interés internacional es probablemente la creciente importancia de países en vías de desarrollo, tales como China, India, Venezuela y Brasil, entre otros, que además son prestamistas. Esto ha incomodado a muchos donantes y acreedores “tradicionales”, que aseguran (con o sin razón) que los “nuevos” prestamistas contribuirán a que se produzcan nuevos ciclos de endeudamiento insostenible e irresponsable en los países en vías de desarrollo.
Sin embargo, también hay otros factores que hay que tener en cuenta. El Gobierno Noruego, en octubre de 2006, decidió condonar una deuda, contraída por 5 países, de 80 millones de dólares americanos porque los créditos se habían extendido de forma irresponsable sin la consideración debida a las necesidades de los países receptores. De esta manera se avivó el debate acerca de la corresponsabilidad de los acreedores a la hora de otorgar préstamos a países soberanos. En estos momentos, las ONG están intensificando sus esfuerzos por lograr el reconocimiento internacional de la "deuda ilegítima" y han ido estableciendo contactos con expertos legales para tratar de desarrollar este área poco explorada del derecho internacional. Dichos esfuerzos también han contribuido a la elaboración de estudios de investigación sobre el tema por parte del Banco Mundial y la UNCTAD.
En el 2008, además, tendrá lugar un foro de alto nivel sobre la eficacia de la ayuda en Accra, Ghana. La mayor parte de los principales donantes mundiales se han adherido a la llamada “Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo”. Dicha carta compromete a los donantes a una serie de objetivos en lo que respecta a la apropiación de la ayuda al desarrollo por parte de los países en vías de desarrollo, su concentración en la reducción de la pobreza y la mutua responsabilidad de los donantes y receptores.
En lo que respecta a los acreedores privados, la crisis que actualmente afecta al mercado de hipotecas de alto riesgo ha servido también para centrar la atención internacional en el tema de los “préstamos predatorios” de algunos bancos y la necesidad de que impere un comportamiento más responsable por parte de los prestamistas. Algunas voces han sugerido que se apliquen estos mismos principios al terreno de los préstamos internacionales.
La Carta de Eurodad sobre Financiación Responsable tiene como objetivo proporcionar una sólida respuesta a estos retos. En ella se puede ver cómo funciona en la práctica la mutua responsabilidad y se señala la inadecuación de las respuestas políticas actuales a nivel internacional. La primera parte del documento se plantea por qué este tema es tan controvertido y repasa desde un punto de vista crítico algunas de las medidas actualmente disponibles para promover el endeudamiento responsable y solucionar los problemas de endeudamiento. La segunda parte presenta la Carta de Eurodad sobre Financiación Responsable.
La intención de las propuestas incluidas en este documento es fomentar un mayor debate sobre este tema a nivel internacional. El Consenso de Monterrey del año 2002 afirma claramente que “los deudores y acreedores deben compartir la responsabilidad de evitar y resolver situaciones en que el nivel de endeudamiento sea insostenible
”
En la víspera de la Cumbre de la ONU sobre Financiación para el Desarrollo que tendrá lugar en Doha en el 2008, todos los países tienen una oportunidad única para sacar estos temas a colación y debatir seriamente sobre cada una de las propuestas contenidas en la Carta de Eurodad.
Carta de financiación responsable Eurodad
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