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El coste de las reservas: Los países en desarrollo están pagando el precio de la inestabilidad financiera mundial
16 April 2010
Eurodad ha publicado recientemente un informe sobre las actuales deficiencias y propuestas de reforma del sistema monetario internacional titulado “El coste de las reservas: Los países en desarrollo están pagando el precio de la inestabilidad financiera mundial”.
El informe subraya la falta de una regulación apropiada así como el (des)orden monetario internacional que ha estado en el corazón de la presente crisis financiera. La ausencia de mecanismos adecuados de coordinación y ajuste de las políticas monetarias globales y la incontrolada liberalización de los mercados financieros internacionales ha dado lugar a dramáticos desequilibrios globales y a desastres económicos mundiales. El informe resume algunas de las propuestas clave existentes para reformar el sistema monetario internacional a corto plazo y profundizar en las reformas de la arquitectura financiera internacional al objeto de otorgar un mayor peso a los países en desarrollo.
La paradoja mundial en la que el Sur financia el Norte
Desde finales de los 90, hemos sido testigos de una paradoja conforme a la cual los países en desarrollo prestaban sus inmensos superávits a los Estados Unidos y, en cierta medida, a otros países desarrollados. A finales de 2007, los países en desarrollo poseían más de las tres cuartas partes de las reservas mundiales (unos 4,9 billones) (gráfico 2).
A pesar de que este aumento se debe, en parte, a razones comerciales (es decir, al aumento de la proporción del comercio mundial de las economías emergentes) el aumento de las reservas de los países en desarrollo se ha visto claramente influenciado por el deseo de prevenir futuras crisis financieras.
Aunque las reservas proporcionan cierta seguridad frente a los flujos de financiación y la volatilidad de la ayuda, resultan muy caras. El coste para los países en desarrollo se calcula en unos 300.000 millones de dólares EE.UU. al año. Pero este cálculo se basa estrictamente en la diferencia entre invertir las reservas en bonos del tesoro de los EE.UU., de rendimiento más bajo, y otras inversiones con mayor rendimiento.
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No tiene en cuenta los costes de oportunidad de invertir una parte de las reservas para estimular el crecimiento económico doméstico ni los costes de tomar prestadas las reservas de los mercados internacionales de capital, que acarrean un coste medio anual calculado en 130.000 millones de dólares EE.UU.
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Combinándolos, estos cálculos conservadores ascienden a más de cuatro veces la ayuda oficial al desarrollo (AOD) y más del 2% del producto interior bruto conjunto (PIB) de todos los países en desarrollo, lo que supone una transferencia masiva de recursos financieros de los países en desarrollo a los desarrollados. Todavía más preocupante es el hecho de que los pobres estén pagando el precio de financiar los hábitos de consumo de los ricos.
Propuestas para reformar el sistema monetario y de reservas mundial
Dichas propuestas incluyen:
-
una moneda supranacional de reserva
que sustituya al dólar EEUU y no esté ligada ni a la creación de una espiral de déficits en el país de emisión de la moneda de reserva, ni a la consecuente aparición de los desestabilizadores desequilibrios globales;
-
un sistema mundial de coordinación simétrica que permita ajustes equitativos para corregir los desajustes mundiales entre los países con superávit y déficit. Esta sería una forma eficaz de eliminar la presión para que los países en déficit recorten la demanda agregada y el denominado «sesgo deflacionista» del sistema, que imposibilita garantizar el pleno empleo y un crecimiento equitativo;
- un mecanismo eficiente para generar liquidez mundial.
Dicho mecanismo sería anticíclico para que en tiempos de crisis se pueda proporcionar una mayor liquidez para apoyar las políticas fiscales anticíclicas;
- espacio político para que los países en desarrollo pongan en práctica mecanismos de gestión de capital.
Así se reforzará la estabilidad del tipo de cambio, reduciendo los ataques especulativos a la moneda y otros tipos de flujos especulativos de capital. Esto también debería posibilitarse mediante mecanismos de gestión de capital dentro de los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los Acuerdos Generales sobre el Comercio de Servicios (AGCS) así como en los acuerdos de inversión bilaterales y regionales con los países en desarrollo.
Sin embargo, estas medidas deben venir acompañadas de reformas más amplias y profundas de la arquitectura financiera mundial que den un mayor peso a los países en desarrollo,
Las instituciones mundiales deberían complementar la cooperación regional reforzada, así como las iniciativas de Asia y América Latina para dirigirse hacia una arquitectura financiera regional más equilibrada y estable.
Hasta el momento, el G20 no ha logrado hacer frente a estos problemas fundamentales; pero los países en desarrollo cada vez piden con más fuerza que se cree un nuevo sistema mundial de reservas. Tal y como señaló la UNCTAD, todos los países necesitan «una combinación de estabilidad financiera y políticas monetarias y fiscales expansivas. A falta de una combinación política de este tipo, cada vez habrá más países que lleguen rápidamente al borde del colapso.»
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Descarga del informe disponible debajo.
[1]
Informe de la comisión de expertos del presidente de la asamblea general de la ONU acerca de las reformas del sistema monetario y financiero internacional. Junio de 2009.
[2] Cho, Youngwon: “Capital Account Liberalisation in the Developing World and the Global Reserve Sytem: Imbalances and Inequities,” International Studies Association, New York, Febrero de 2009.
[3] Akyuz Yilmaz “Policy response to the global financial crisis: key issues for developing countries” Mayo de 2009.
The cost of reserves: Developingcountries pay the price of global finacial instability
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